Destino manifiesto es un término utilizado en los Estados Unidos durante el siglo XIX para expresar la creencia que dicho país estaba destinado a expandirse desde las costas del Atlántico al Pacífico, una justificación para las adquisiciones territoriales, en ocasiones utilizada de forma tan amplia que incluía todo el continente de América del Norte; absorbiendo Canadá, México, Cuba y América Central.
Los partidarios del Destino manifiesto creían que esta expansión era no solamente correcta desde un punto de vista ético, además la consideraban obvia (manifiesta) e inexorable (destino).
El término lo empezaron a usar ya los primeros colonos en un sentido general y difuso. Era una combinación de creencias expansionistas y del nacionalismo romántico. No apareció impreso por primera vez hasta 1839, luego en 1845 lo usaron varios periódicos neoyorquinos para justificar la anexión de Texas.
El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino.
- John L. O'Sullivan en Democratic Review, 1845.
El término volvió a surgir con fuerza en la década de 1890, usado por los republicanos como una justificación teórica de la expansión de los Estados Unidos fuera de Norteamérica. A principios del siglo XX empezó a caer en desuso, aun así algunos analistas lo remarcan como el origen del pensamiento actual según el cual Estados Unidos tiene una misión para promover y defender su estilo de sociedad, rehaciendo el mundo a su semejanza, y que dicha misión ha sido encomendada por Dios.
Fruto de la curiosidad para saber de donde venía
el título.
Fuente: Wikipedia
español/
inglés.